Archivos para mayo, 2015

Se ha intentado extrapolar que, al igual que hay dietas que causan alergia, pudiera haber alguna relación entre alimentación y TDAH: “La evidencia científica muestra que no existe una relación estrictamente directa, tal como recoge la guía de práctica clínica del Ministerio de Sanidad”, afirma Josep Antoni Ramos. En su opinión, además del hecho de que la dieta pueda o no causar síntomas, la alimentación es capital en los pacientes con esta enfermedad, ya que suelen ser desorganizados, despistados e inatentos, lo que hace que su dinámica de alimentación diaria esté muy alterada: “Olvidan de hacer la comida o se dan atracones; en general, puede decirse que no es una dieta regular ni todo lo sana que debería de ser”, advierte.

Los datos epidemiológicos recogen mayor incidencia de bulimia y de trastornos de la conducta alimentaria no especificados, sobre todo en niños y, por otro lado, mayor obesidad en adultos con TDAH. “Quizá se deba a un trasfondo biológico específico, pero aún lo estamos investigando. Lo que sí sabemos es que, al comparar la población con TDAH con la población sin el trastorno, hay más incidencia de obesidad: puede llegar a entre el 15 y el 30 por ciento, unas cifras elevadas”, destaca Ramos.

TDAH DIETA EQUILIBRADA

El manejo del niño con déficit de atención e hiperactividad y trastorno alimentario se basa en una dieta sana y en la práctica de ejercicio

En cuanto a población infantil, Vanesa Richarte señala que es habitual que los padres refieran que sus hijos tienen problemas alimentarios, ya que son muy selectivos con la alimentación, y que hasta la edad adulta no empiezan a adquirir los hábitos alimenticios. La suma de paciente infantil con trastorno alimentario y TDAH complica el manejo. “Son niños que tienen habitualmente alteraciones del sueño, con lo que el descanso nocturno no es correcto y, por lo tanto, levantarse por las mañanas sea muy costoso. Eso provoca que los tiempos que dedican a desayunar se ven alterados y se pasa por alto lo que consideramos la base de una buena dieta”.

Otro aspecto relevante es que un porcentaje importante de estos niños, además de TDAH, presentan trastorno negativista desafiante: son muy oposicionistas, con una tendencia natural a llevar la contraria, por lo que el hecho de pautar un hábito alimentario específico puede ser más costoso. “Incluso requiere, desde el punto de vista de la salud mental, hacer un buen entrenamiento a los padres para que esas pautas no sean objeto de conflicto y no generen mayor dificultad en el día a día”, recalca Ramos.
Los pacientes pediátricos con TDAH suelen tener problemas en la alimentación, y no adquieren los hábitos nutricionales hasta que son adultos

Hasta fechas muy recientes la evidencia científica señalaba que una dieta libre de aditivos o de colorantes podía ser útil en el control de síntomas de TDAH. Sin embargo, un artículo publicado muy recientemente en The Lancet, basado en una dieta muy restrictiva frente a una dieta no restrictiva en niños con TDAH, logró una reducción de casi el 64 por ciento de los síntomas de la enfermedad en el brazo de dieta restrictiva.

“Es un estudio preliminar y no tiene la metodología rigurosa exigida a un ensayo clínico, pero está publicado en una revista científica y, por tanto, ha pasado muchos filtros de edición. Pero es un estudio abierto, no doble ciego, lo que implica un sesgo porque pacientes y padres sabían qué recibían. Aun así, el resultado debe tenerse en cuenta y estudiarse, aunque hoy en día no se puede recomendar de forma generalizada”.

Otro aspecto controvertido de ese trabajo es cómo mantener una dieta restrictiva en el tiempo. “Durante cinco semanas puede ser viable, pero limitarte a comer una serie de productos toda una vida es muy difícil. Y no sabemos si además pudiera acarrear déficits nutricionales. Una dificultad añadida es cómo realizar este tipo de ensayos, porque un aditivo es fácil de enmascarar, pero limitar alimentos de la dieta complica el proceso. Además, cada estudio con seguimiento estricto y visitas semanales a los niños implica un efecto placebo”.

El manejo del paciente infantil con TDAH y trastorno alimentario se basa, en ausencia de evidencia científica sólida, en una dieta equilibrada y en ejercicio físico. En niñas es más frecuente la bulimia, que comparte con el TDAH la impulsividad. “Los estudios demuestran que el 15-20 por ciento de pacientes con bulimia tienen TDAH. El manejo supone el abordaje de los dos trastornos a la vez con tratamiento cognitivo-conductual, desde el punto de vista psicológico, y la prescripción de medicamentos estimulantes y no estimulantes y cognitivo-conductuales. De hecho, ambos trastornos funcionan como vasos comunicantes: la bulimia tiene un exceso de impulsividad (puede ser debida al TDAH) que, si no se controla, no mejorará la desorganización y la falta de hábitos propia del TDAH; esta desorganización, por su parte, va a limitar el manejo de la bulimia nerviosa”.

Las tres patas de un manejo adecuado

Josep Antoni Ramos resalta la importancia tanto del ámbito sanitario (psiquiatras, psicólogos, neurólogos y pediatras) como del ámbito estrictamente familiar y del escolar para el correcto manejo del TDAH. “Esta enfermedad tiene una base neurobiológica y genética muy importante, pero los factores ambientales pueden agravar los síntomas de la enfermedad y, a lo mejor, una pauta de disciplina o de dinámica familiar errónea pueden incrementar los síntomas del TDAH. O, si desde la escuela no hay una buena percepción del trastorno, también pueden aumentar los síntomas. Por eso es importante manejar los tres ámbitos a la vez”, recomienda. A pesar de que este trastorno se conoce desde hace más de cien años, en determinados colegios no están preparados para atender a los niños con TDAH. El experto reconoce que en esta época “de dificultades económicas y en la que la educación no parece lo más importante, tenemos un 30 por ciento de fracaso escolar en España, un dato alarmante que significa que estamos comprometiendo el futuro y que tenemos que ser muy cuidadosos en el manejo de trastornos que sabemos que pueden condicionar el fracaso escolar. Si abordáramos desde el punto de vista multidisciplinar el TDAH, que está sin duda infradiagnosticado y mal manejado, y también tratásemos mejor otras alteraciones como la dislexia, probablemente mejoraríamos esas cifras de fracaso escolar”.

Dieta equilibrada, fundamental en el TDAH – DiarioMedico.com

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Escrito por Gina Pera
Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu
Texto original en inglés

Suelo recibir muchos emails del extranjero, de personas de habla hispana desesperadas por encontrar información y profesionales expertos. Por ello, siempre me gusta conocer a esos profesionales que tienen un interés especial en el TDAH. Hace poco, uno de ellos, la Dra. Elena Díaz de Guereñu, me pidió permiso para traducir al español uno de los artículos de mi blog ​​YouMeADD.org. Por supuesto, me alegré de que mi artículo llegara a los lectores españoles. Lo que es más importante, me emocionó saber que hay una médico en España (en Vitoria-Gasteiz, en el País Vasco) que aborda el TDAH de una manera tan proactiva, tratando a niños y adultos. El diario El Correo publicó este artículo sobre su trabajo.

Tenía curiosidad por conocer la concienciación que hay sobre el TDAH y su tratamiento en España, así que le pregunté al Dra. Díaz de Guereñu si querría responder a algunas preguntas para los lectores de este blog. Estas son sus respuestas.

Elena

1. ¿Qué le interesa del TDAH adulto?¿Cómo y cuándo llegó a él?

Cuando empecé a tratar el TDAH, lo hice con niños y adolescentes. Es el grupo de población donde más reconocido está el trastorno. Sin embargo, la práctica diaria me hizo ver que, con frecuencia, tras un niño con TDAH hay uno (o incluso ambos) padres que reconocen en su infancia los mismos síntomas que ahora presenta su hijo. Han conseguido salir adelante en la vida, pero siguen teniendo cuestiones sin resolver.

Por otro lado, a través de mi blog, orientado en principio al TDAH infantil, he podido comprobar que el trastorno permanece y sigue afectando seriamente a muchos adultos. Estos se enfrentan, además, a la falta de reconocimiento de la persistencia del trastorno tras la adolescencia y, consecuentemente, a la falta de profesionales formados específicamente en su diagnóstico y tratamiento.

Así que estoy en mi camino hacia el tratamiento de adultos con TDAH. Es un tema más complejo pues, frecuentemente, la falta de diagnóstico hace que aparezcan otros trastornos más graves: depresión, consumo de sustancias, trastornos disociales… que dificultan el diagnóstico y el tratamiento. Otros han conseguido salir adelante, pero necesitan poner muchas cosas en orden en su cabeza.

2. ¿Cuál es su formación y dónde ejerce? ¿Tiene una consulta, se dedica a la enseñanza, o ambas cosas?

Me he formado como médico de familia y comunitaria. He desarrollado mi actividad en el campo de la atención primaria, tanto de adultos como de niños.

A través de mi propia familia conocí el trastorno y sus problemas asociados; el primero de ellos, su reconocimiento y diagnóstico. Hace ocho años, había una enorme falta de información sobre el TDAH y un escepticismo generalizado entre quienes deberían diagnosticarlo.

Así, decidí especializarme en el diagnóstico y tratamiento del TDAH. Durante dos años estuve formándome con especialistas (neurólogos, psiquiatras infantiles) y asistiendo a cursos sobre la especialidad. En particular, debo agradecer mis conocimientos a los Dres. César Soutullo y Sergio Aguilera. Hace año y medio, abrí mi propia consulta.

3. ¿Cómo describiría el grado de sensibilización que existe en España acerca del TDAH, en general, y del TDAH adulto, en particular?

Afortunadamente, la situación ha cambiado mucho en los últimos diez años. Hay mayor conocimiento y sensibilidad hacia el trastorno, tanto en el ámbito sanitario como educativo. Han surgido muchas asociaciones de afectados, que son una ayuda inestimable para las familias de los afectados.

Sin embargo, queda aún mucho camino por recorrer. El reconocimiento por la Administración es muy irregular (cada Comunidad Autónoma regula las adaptaciones curriculares de diferente manera, o no lo hace en absoluto). La situación económica ha provocado el recorte de muchas ayudas a personas dependientes, y los niños con TDAH están entre los perjudicados.

Entre los profesionales sanitarios, aún hay quien se muestra reacio a reconocer el TDAH como trastorno o dice que está “sobrediagnosticado”. Afortunadamente, cada vez son menos quienes piensan así.

En cuanto al TDAH adulto, desgraciadamente, la situación es mucho peor. Al cumplir 14 años, los niños dejan de ser tratados por su pediatra y pasan a un médico de adultos. Estos, por lo general, tienen mucho menor conocimiento del trastorno y su manejo; en el mejor de los casos, se limitan a continuar recetando la medicación anterior, sin atreverse a modificarla.

Los psiquiatras de adultos han de tratar con trastornos más severos, por lo que les resulta difícil atender el TDAH.

El TDAH adulto no diagnosticado es quizá el campo donde mayor es la distancia entre España y países como EEUU o Canadá. Es un terreno casi inexplorado.

4. ¿Qué es lo más gratificante de tratar a estas personas?

Según las estadísticas, el tiempo medio que transcurre hasta que una persona con TDAH es diagnosticada está cerca de los seis años. Podemos imaginar el sufrimiento del niño afectado y de su familia durante ese tiempo, las humillaciones, riñas, castigos, la pérdida de autoestima y la frustración de toda la familia.

Cuando, finalmente, descubren que su hijo no es malo, tonto ni vago, sino que tiene un problema con un nombre y una solución, su vida cambia como de la noche al día.

La mayor satisfacción es volver a ver que aquella familia desanimada y abrumada, al cabo de unos pocos meses sonríe y mira la vida con optimismo; que aquel niño que suspendía la mayor parte de sus asignaturas y se creía el tonto de la clase, ahora consigue aprobar y confía en sí mismo.

5. Según una estimación conservadora, el 4% de la población de EEUU tiene TDAH; eso significa unos 10 millones de personas, de las cuales sólo un 10% está diagnosticado, esto es, cerca de un millón. ¿Cuáles son las estadísticas en España? 

La estimación más conservadora, en 2001, es del 1,2% (por debajo de Francia (7,3%) Alemania (3,1%) o Italia (2,8%). Estimaciones más recientes consideran que puede estar en torno al 3-4%.

Más llamativo resulta que, según datos de 2010, sólo un 0,04% de los adultos recibe tratamiento específico para el TDAH; el porcentaje es mayor entre los adultos jóvenes (cerca del 0,2%) que posiblemente fueron diagnosticados de niños. Esto significa que sólo uno de cada 30 adultos con TDAH está diagnosticado y recibe tratamiento.

6. El diagnóstico, en España, ¿se realiza más o menos como en EEUU, esto es, se utiliza el DSM?

Hasta donde yo sé, sí. Utilizamos básicamente las mismas herramientas de diagnóstico, basadas en la clasificación y los criterios DSM-IV (y, próximamente, los DSM-V).

En cuanto al tratamiento, seguimos el esquema de “tratamiento multimodal”: medicación, entrenamiento cognitivo y psicoeducación.

Al igual que en otras partes, también vemos terapias “alternativas” de eficacia nunca demostrada, pero que consiguen atraer a ciertos pacientes.

7. ¿Cuántos psiquiatras y psicólogos preparados para tratar el TDAH puede haber en España?

Es muy difícil de determinar. En España predomina un sistema sanitario público, tanto en Atención Primaria como especializada, que cubre a más del 90% de la población. Dentro de ese sistema, no hay especialistas en TDAH, sino médicos de familia, psiquiatras o neurólogos con mayor o menor experiencia sobre el trastorno.

En cuanto a los psicólogos, son muy escasos los que conocen y tratan el trastorno conforme a los criterios que mencionaba. Puede llegar a ser difícil encontrar uno solo en una ciudad de, digamos, 150.000 ó 200.000 habitantes.

En este sentido, tengo la enorme fortuna de trabajar con uno de los mejores psicoterapeutas que conozco, Daniel Montoya (“ATULADO“, Pamplona) con el que comparto una total sintonía en el método de tratamiento.

8. ¿Se están realizando estudios sobre el TDAH en España?

Sí, hay muchos investigadores dedicados al TDAH. Por nombrar sólo unos pocos, el Dr.  Cesar Soutullo, en la Clínica Universitaria de Navarra, investigador y autor de libros especializados en TDAH infantil y adolescente; el Dr. Josep Antoni Ramos Quiroga, del Hospital Universitari Vall d’Hebron, dedicado al TDAH adulto; el Dr. Celestino Rodríguez, de la Universidad de Oviedo, especialista en problemas de aprendizaje relacionados con el TDAH, al igual que la Dra. Isabel Orjales (Doctora en Pedagogía y profesora en la UNED) y la Dra. Ana Miranda (Universidad de Valencia); por último, el Dr. Joaquín Fuentes es un psiquiatra infantil que trabaja en la Policlínica Gipuzkoa; su investigación está centrada en el TDAH infantil y el autismo…

9. Suelo escuchar muchas noticias  sobre la situación económica en España. Me acuerdo, sobre todo, de las personas que lo pasan peor y me pregunto si ocurre lo mismo que aquí: aquellas personas con un TDAH no tratado tienen más dificultades para obtener un título universitario o para conseguir trabajo y, cuando lo consiguen, están peor pagados. ¿Cree que las personas con TDAH en España lo están pasando peor en esta crisis que las demás?

Sin duda. El fracaso escolar está asociado, en muchísimos casos, a un TDAH no diagnosticado. Problemas laborales, sociales, conyugales y familiares afectan con mayor frecuencia e intensidad a personas con el trastorno.

Los problemas económicos hacen a estas personas aún más vulnerables. Las medidas de protección, adaptación e integración han sufrido recortes dramáticos, dejando fuera del sistema de bienestar a miles de personas. Los más débiles, como siempre, son los más incomprendidos y perjudicados. Sumemos a esto el escepticismo que aún flota acerca del TDAH y podemos imaginar lo complicado de su situación.

Gina-01

10. Nos conocimos cuando Ud. quiso traducir un artículo de otro de mis blogs, YouMeADD para incluirlo en su blog, ¿no es cierto?

Antes de conocer su libro, tuve contacto con su blog. Lo que más me gustó es la combinación del rigor y ortodoxia de quien conoce el TDAH en profundidad, con el estilo ágil, ameno y adictivo del periodismo americano (que para un europeo, es como decir dos veces periodismo).

Cuando tuve ocasión de leer su libro, no fue ninguna sorpresa la facilidad y rapidez con que lo leí, lo útiles que me parecieron las historias que se recogen y el conocimiento con el que se tratan. Más allá de ser un “manual de autoayuda”, lo que proporciona son bases de conocimiento para saber cómo afrontar el problema y buscar la ayuda de un profesional.

Espero sinceramente que pronto sea posible disponer de la versión española del texto. Estoy segura de que muchas personas lo agradecerán.